Se critica la tendencia de los políticos a centrarse en sus problemas personales en lugar de abordar las necesidades de millones de pobres en Brasil y Argentina. Se señala que, mientras los presidentes se insultan mutuamente, la gestión pública para mejorar la situación de los ciudadanos queda en segundo plano.
La decisión de Brasil de retirar a su embajador en Argentina, tras los insultos de Milei a Lula, se inscribe en este contexto de confrontación política. Se cuestiona la efectividad de estas disputas para resolver los problemas reales de ambos países.