Se analiza la inminente visita del Papa Francisco a Argentina, 40 años después de su última visita. Se destaca la importancia de este evento y se reflexiona sobre las razones por las cuales el Papa no había visitado el país anteriormente, señalando la "grieta" política como un posible obstáculo.
Se menciona que el Papa Francisco, siendo argentino, habría sido sensible a la polarización política del país, y que sus decisiones habrían sido analizadas cuidadosamente para evitar politizar su figura.
Se contrasta la visión política de la visita con la fe de la gente común, que acude a Luján a manifestar su devoción independientemente de las afiliaciones políticas. Se subraya que para muchos, la fe es más importante que las fotos con figuras políticas como Grabois o Milei.