La relación entre Argentina y Brasil atraviesa una crisis diplomática sin precedentes, marcada por los insultos del presidente Javier Milei a Lula da Silva.
Brasil retiró a su embajador en Argentina y solicitó el regreso del embajador argentino en Brasilia, degradando la relación a un nivel meramente comercial.
Los esfuerzos diplomáticos del canciller Pablo Quirno por desescalar el conflicto se vieron frustrados por las nuevas declaraciones de Milei contra Lula.