Se elogia la "dignidad política" de Brasil en defensa de su presidente, contrastándola con la actitud de las instituciones y dirigentes argentinos frente a las declaraciones del presidente de la Nación.
Se recuerda la acción de Brasil al asumir la representación de Argentina en Venezuela cuando el embajador argentino fue expulsado, y también su ayuda con la provisión de gas durante el invierno, a pesar de las diferencias políticas.
Se critica a Milei por haber proferido "barbaridades" contra el presidente de Brasil, Lula, y se destaca que Itamaraty (la Cancillería brasileña) defendió a su mandatario, algo que no ocurre en Argentina.