La decisión de Brasil de no permitir el regreso del embajador argentino Julio Vitelli a Buenos Aires se interpreta como una medida para mantener la tensión diplomática y marcar el disgusto de Lula. Se distingue entre "suspender el regreso" y "retirar" al embajador, aclarando que el retiro no implica ruptura de relaciones, sino una devaluación de la representación.
Fuentes de Itamaraty recuerdan gestos de gentileza de Brasil hacia Argentina en momentos críticos, como la protección de la embajada argentina en Caracas y la representación en Londres durante Malvinas, señalando la falta de reciprocidad actual. Se recuerda también el apoyo de Lula a Putin en la invasión de Ucrania.
A pesar de la tensión entre presidentes, la relación bilateral a nivel de países sigue fluyendo, con acuerdos energéticos firmados. Sin embargo, existe preocupación en Brasil por un posible alineamiento entre Milei y Trump, y cómo esto podría afectar la relación comercial, especialmente ante las tensiones que Trump genera con aranceles.