Se analiza la compleja geopolítica que rodea a Brasil, su relación con China y Estados Unidos, y el impacto de las políticas de Trump. El juego de Trump se considera principalmente político, buscando presionar a Brasil por su fuerte vínculo comercial con China, que supera los 200 mil millones de dólares anuales, en contraste con el intercambio con Argentina.
Se menciona que Trump desearía un gobierno alineado en Brasil, como lo tuvo con Bolsonaro. A pesar de los cambios de gobierno en la región (izquierda/derecha), países como Brasil, Chile y Uruguay han mantenido el crecimiento económico y las relaciones comerciales, demostrando resiliencia.
Brasil, como miembro de los BRICS y con una fuerte relación con China, se percibe a sí mismo como parte del "sur global", una visión que contrasta con la de Javier Milei para Argentina. Se recuerda también el apoyo de Lula a Putin en la invasión de Ucrania, lo que genera posturas polémicas y desafía la hegemonía occidental.