Graciela Camaño defiende su derecho a pensar y hablar libremente, independientemente de las críticas que pueda recibir por sus opiniones sobre la inflación, recordando las críticas que recibió Raúl Alfonsín por declaraciones similares.
Considera desafortunado el discurso presidencial de atribuirse la resolución de la inflación, ya que esta está vinculada a la falta de capacidad de compra del salario.