Graciela Camaño define el momento político argentino como una sociedad confundida ante un cambio civilizatorio y una dirigencia política sin prioridades claras.
Critica al presidente Javier Milei por ser vocero de la ley del Banco Central y a la oposición por enfocarse en leyes como la de tierras, de la cual algunos dirigentes parecen haber olvidado su rol cuando el kirchnerismo la impulsó.