Se analiza la estrategia de Cristina Fernández de Kirchner de buscar apoyo en la "izquierda internacional", mencionando específicamente a Lula y Pedro Sánchez, para apelar su condena.
Se plantea la hipótesis de que funcionarios de gobiernos de izquierda suelen ser instalados en organismos multilaterales tras dejar sus cargos para impulsar sus agendas políticas. Se sugiere que la postura de Argentina en ciertos organismos y la forma en que vota y toma posiciones está influenciada por esta dinámica, buscando "cambiarlos desde adentro".