Se plantea una crítica al sistema judicial y político en relación a las usurpaciones de tierras. Se sugiere que la justicia está atada al intendente de turno, quien busca controlar el territorio. Se advierte que la situación actual podría ser la antesala de la caída de la ley de tierras, ya que la gente está tomando conciencia de la importancia de la tierra como defensa de la patria.
Se critica a la política por no hacerse cargo de esta problemática concreta y se cuestiona la forma en que se ejerce el ordenamiento territorial. Se menciona la importancia de la escritura como modelo ideal, pero se reconoce que la realidad es más compleja, especialmente cuando solo se cuenta con un boleto de compraventa.