Se critica la falta de límites en el discurso político actual, comparándolo con la época de peleas pasadas y señalando que incluso el presidente emite declaraciones descalificadoras.
Se reflexiona sobre la relación entre el poder y la política, mencionando que el problema no es solo llegar al poder, sino "para qué". Se compara la situación actual con la de presidentes anteriores y se cuestiona la figura del vicepresidente, recordando el caso de Cobos.
Se hace referencia a la longevidad de los Moyano en el poder y se cuestiona su falta de vergüenza y cómo mantienen sus empresas a flote a pesar de los escándalos. Se sugiere que tienen un poder de extorsión considerable.