Se debate sobre la presunción de inocencia y la libertad de los imputados, contrastando con la realidad de las cárceles argentinas, donde la mayoría de los reclusos no tienen condena firme.
A pesar de la presunción de inocencia, se argumenta que Facundo Moyano, por su poder, no debería poder obstruir la investigación. Se cuestiona la efectividad de las medidas cautelares, como la búsqueda del perro, en comparación con la libertad del imputado.