El gobierno de Javier Milei ha sufrido dos reveses legislativos esta semana: la ley de puertos y la ley de tierras, ambos con fuerte influencia de Federico Sturzenegger. Estas decisiones, que buscaban desregular, terminaron por "rebobinar" y regalaron al kirchnerismo la bandera de "la patria no se vende".
La falta de explicaciones claras por parte del gobierno sobre sus propuestas generó un clima de confusión y politización, permitiendo que la oposición capitalizara el descontento. El caso de Lázaro Báez, quien poseía gran parte de la Patagonia, es un antecedente que resuena en este debate.