Se analiza la relación entre Lula y Milei, desmintiendo que haya existido una relación cordial o encuentros significativos. Se afirma que nunca hubo una relación de ese tipo, a diferencia de la que Lula mantuvo con otros líderes, incluso más hostil que la actual con Pedro Sánchez.
La actual tensión se atribuye en gran medida a la campaña electoral en Brasil y a la estrategia de ambos líderes de utilizar la relación para sus propios fines políticos.