La ciudadanía argentina ha expresado su rechazo a la venta de tierras a extranjeros, logrando que el gobierno de Javier Milei diera marcha atrás en su propuesta. Esta movilización, tanto en redes sociales como en las calles, ha sido crucial para hacer oír la voz del pueblo y frenar la iniciativa.
Gobernadores como Rolando Figueroa de Neuquén han manifestado su postura contraria a la extranjerización de tierras, reafirmando que "lo que amamos no se vende" y que las tierras deben ser para los argentinos. Se destaca el caso de Misiones, donde un alto porcentaje de tierras ya está en manos extranjeras, generando problemas para las decisiones locales y evidenciando los riesgos de ceder el control de los recursos estratégicos.
El debate sobre la venta de tierras se entrelaza con la discusión sobre la inversión extranjera directa, la cual, según se argumenta, no ha generado los beneficios prometidos y ha llevado a la necesidad de un "RIGI 2". Se alerta sobre la trampa de permitir que empresas extranjeras tomen control de recursos naturales como el litio, la forestación y el agua, lo que podría tener consecuencias negativas para el país.