Se retoma la figura de Facundo Moyano, tildándolo de "pobre chico" y "hijo del poder mafioso". Se ironiza sobre su pretensión de ser "lindo y que se baña", y se recuerda un supuesto romance con Susana Giménez, insinuando que buscaba "hacerse el guapo con el clan Moyano".
Se critica la narrativa de que "venden la Argentina" y se minimiza el "escandalete" de Facundo Moyano, comparándolo con negocios de poder más amplios.