Se critica la estrategia comunicacional del gobierno de Javier Milei, que a través de la ley de tierras, regaló al kirchnerismo la bandera de "la patria no se vende". Se argumenta que el gobierno no supo explicar sus propuestas y que temas como las Malvinas no pertenecen a una sola fuerza política.
Se compara esta situación con la relación cambiante de Milei con el Papa Francisco, sugiriendo una tendencia a generar polémicas y luego revertirlas. Se enfatiza la importancia de la opinión pública y las redes sociales en la configuración del debate político.