Se revela una fuerte interna familiar en torno a la elección del abogado de Facundo Moyano, con intervenciones de la CGT y el hermano del propio Moyano, quien desistió de asistirlo.
Inicialmente, se contactó a un penalista de la CGT que rechazó el caso. Luego, surgieron nombres de otros abogados, generando confusión y desacuerdo dentro de la familia.
Finalmente, el abogado Molina quedó a cargo de la defensa.