Se reafirma que el miedo a la gente es lo que está llevando a los legisladores a cambiar de postura respecto a la ley de tierras. Se les recuerda que fueron elegidos para representar los intereses de sus provincias y que deben tenerle miedo a la gente, ya que son quienes les pagan el sueldo.
Se celebra que hayan "voltado" el proyecto y se les insta a seguir teniendo miedo a la gente. Se menciona que este temor es una consecuencia de la presión social y de la visibilidad que se le dio al tema a través de los medios y las redes sociales. Se anticipa que esto podría sentar un precedente para futuras acciones.