El gobierno de Javier Milei se juega una parada clave en el Senado con la votación de la Ley de Tierras, buscando recuperar la agenda legislativa. Los votos están muy ajustados, lo que genera tensión y la necesidad de que ningún senador falte.
La senadora Fernández Agasti, embarazada, obtuvo permiso para votar de forma remota, una decisión que, si bien razonable, beneficia al gobierno al asegurar un voto que de otra manera podría haberse perdido. Patricia Bullrich ha sido clave en las negociaciones, realizando concesiones para garantizar la aprobación del proyecto.
El proyecto original de Sturzenegger, que permitía la compra de tierras por extranjeros sin límite, fue modificado para establecer restricciones, como que los extranjeros puedan comprar hasta el 25% de la tierra. Empresas con participación estatal también enfrentan requisitos adicionales para la compra de tierras.
El debate sobre la Ley de Tierras pone de manifiesto la polarización política y la importancia de cada voto en el contexto actual del Congreso.