Se plantea la hipótesis de que la priorización de la posesión y el derecho a la vivienda por sobre el título de propiedad, durante años, ha influido en la lentitud de los jueces para resolver casos de usurpación.
Esta perspectiva sugiere que se ha generado una cultura donde la ocupación de terrenos se percibe como un derecho, lo que dificulta los procesos de desalojo y genera conflictos entre quienes poseen títulos y quienes ocupan las tierras.