Se analiza el protocolo de vestimenta en el Vaticano, específicamente el uso de la mantilla por parte de mujeres visitantes. Se critica la forma en que Karina Milei y la canciller habrían llevado la mantilla, considerándola mal puesta o inadecuada.
Se compara la vestimenta de diferentes figuras, incluyendo a la canciller y se menciona que ella no sigue el protocolo. También se discute la vestimenta de Javier Milei, señalando que su traje es correcto y que el Papa Francisco solía vestir de blanco, mientras que otros papas usaban vestimentas más coloridas.
Se reflexiona sobre la "diplomacia estética" y el "soft power", destacando cómo la imagen y la vestimenta pueden influir en la percepción internacional, mencionando el caso de Melania Trump como un ejemplo de manejo exitoso de esta estrategia.