Se analiza la tensa relación entre Victoria Villarruel y Javier Milei, sugiriendo que la vicepresidenta podría haber tenido intenciones de votar en contra del gobierno, lo que se considera una jugada que le salió mal al oficialismo.
Se menciona que el gobierno podría haber sido victimizado por tener una vicepresidenta en contra, pero se señala que ni siquiera esa estrategia funcionó. Se hace referencia a que el gobierno no ha tenido éxito en ninguna de sus jugadas recientes.
Se destaca que, históricamente, ha habido conflictos entre presidentes y vicepresidentes en Argentina, y se compara la situación actual con casos anteriores como el de Cobos con Cristina Kirchner, y Dualde con Duhalde.