Se debate si la hostilidad entre Milei y Lula es parte del juego electoral o si tendrá consecuencias en la relación comercial. Se argumenta que, si bien es innecesario y perjudicial, no debería afectar los lazos comerciales a largo plazo.
Se destaca que la política exterior de Milei a menudo incluye este tipo de confrontaciones, y que la respuesta de Lula también responde a sus propios intereses electorales. Se menciona la posibilidad de que este tipo de tensiones compliquen futuras cooperaciones, como la que existía en Venezuela.