Se debate si la tensión entre Milei y Lula es puramente electoral o si persistirá. Se considera que la ausencia de embajadores puede generar complicaciones, aunque un encargado de negocios puede facilitar la resolución de problemas.
Se menciona que la relación comercial entre Argentina y Brasil no se vería afectada directamente por las disputas políticas, ya que las empresas son las que exportan e importan. Sin embargo, se advierte sobre posibles trabas burocráticas o barreras no arancelarias.
Se compara la situación con incidentes diplomáticos previos, como la demora en la aceptación del embajador argentino en Brasil y la prohibición de ingreso de diplomáticos estadounidenses. Se sugiere que Lula podría estar utilizando la política internacional para movilizar a su base electoral.