Se profundiza la discusión sobre la posesión y titularidad de una tierra, con acusaciones cruzadas y contradicciones.
El abogado de los "posesores" afirma que sus clientes compraron al "dueño" y tienen boleto de compraventa, pero luego admite que no tienen escritura y que son "posesores del lugar".
La contraparte presenta un título de propiedad y cuestiona la validez de la compraventa realizada por los clientes del abogado, sugiriendo que podría ser una estafa.
Se debate sobre la validez de los boletos de compraventa frente a las escrituras y la figura de la "usucapión" (adquisición de propiedad por posesión prolongada).