La Unión Europea considera que ha superado la prueba de la crisis migratoria en Ceuta, según el comisario europeo de migración. Se acordó reforzar la lucha contra el tráfico de personas y la desinformación, y Bruselas respaldó la gestión de España, que afirma que la mayoría de los migrantes han regresado a Marruecos y que ninguno llegó a pisar el continente europeo.
Sin embargo, miles de migrantes permanecen varados en Ceuta con un futuro incierto. La situación desató críticas contra España dentro de la UE, llevando a una reunión de emergencia de ministros del interior. Aunque se minimizan los reproches a España por su rápida actuación, la Comisión Europea criticó la regularización de inmigrantes realizada por Madrid, considerándola un mal ejemplo para Europa.