La confirmación de la visita del Papa León XIV a Argentina entre el 8 y 11 de noviembre se considera un éxito diplomático para el gobierno de Javier Milei, especialmente tras tensiones con Brasil. El Papa Francisco, de origen argentino, nunca visitó el país, lo que añade relevancia a esta visita.
La visita se gestó a través de gestiones del gobierno, incluyendo al secretario de culto y a Quirno, y se concretó tras la presentación de credenciales del Nuncio Apostólico y la asunción del nuevo presidente en Perú, permitiendo una gira por Sudamérica.
El contexto de críticas de la Iglesia al gobierno en el último Tedeum, y la postura liberal de Milei frente a la doctrina social, marcaron una tensión previa. Sin embargo, la negociación de la visita papal requirió mantener una relación cordial, priorizando la visión religiosa y cultural de la Iglesia.