Se analizó la persistente conflictividad entre Mauro Icardi y Wanda Kirchner, a pesar de que ambos han rehecho sus vidas sentimentales.
Se cuestionó la actitud de Icardi de no firmar el consentimiento para el regreso de sus hijas a Argentina, alegando que Wanda las secuestró.
Se sugirió que Icardi podría estar intentando manipular a sus hijas con una historia que no se condice con la realidad de los expedientes judiciales.