Se destaca el mensaje de los artistas como un catalizador del "amor por la patria", un sentimiento que, según se argumenta, el actual gobierno parece despreciar. Se resalta la importancia de que artistas jóvenes, con gran poder de convocatoria en las redes sociales, se involucren en la defensa de la identidad nacional.
Se sugiere que la cultura es un espacio de resistencia y que la participación de los artistas puede ser una respuesta a las políticas gubernamentales. Se menciona que el gobierno, al equivocarse en sus acciones, no comprende el valor de la cultura como voz y expresión popular.