Se expone la influencia del sector agropecuario en la política, financiando campañas y colocando legisladores. Se menciona al senador Berti Venegas Lynch como ejemplo.
Se cuestiona la ética de los políticos que reciben financiamiento del sector agropecuario y luego votan leyes que los benefician, sugiriendo un conflicto de interés.
Se hace una analogía con el caso de Lázaro Báez para ilustrar la hipocresía de criticar ciertas acciones mientras se incurre en otras similares.