Se critica la supuesta hipocresía del kirchnerismo en materia de género y consumo de drogas, ejemplificada en la actitud de Facundo Moyano.
Se compara la postura de Moyano, quien impulsó leyes contra quienes se niegan a controles de drogas, con su propia negativa a realizarse análisis. Se mencionan casos similares de Carlos Bianco y Cabandié, sugiriendo una contradicción entre el discurso público y la práctica privada.
Se señala que la violencia de género, aunque no probada, es un elemento central en la causa. Se critica a abogados que priorizan la exposición mediática sobre la defensa de sus clientes.