Se debatió la supuesta "grieta" en la política argentina, argumentando que en realidad se trata de un debate sobre el proyecto de país. Se criticó a los políticos que, según el panelista, utilizan el poder para satisfacer sus intereses personales y fantasías de grandeza, en lugar de gobernar para el bienestar de la sociedad.
Se cuestionó la actitud de algunos políticos que, ante la corrupción generalizada, prefieren no involucrarse en la política. Se relató una anécdota de la época de Alfonsín para ilustrar cómo los que trabajaban se dedicaban a sus profesiones, mientras que otros aprovechaban los cargos públicos para obtener beneficios.
Se hizo una fuerte crítica a la clase política en general, tildándola de "chanta" y la peor gente de la sociedad. Se planteó que la falta de involucramiento de gente honesta permite que los corruptos ocupen espacios de poder, perpetuando un ciclo de impunidad y malversación de fondos.