Se critica la falta de defensores de la ley, mencionando a Patricia Bullrich como la única que intentó una defensa. Se señala que el oficialismo y los senadores oficialistas se mostraron dubitativos y evitaron hablar del tema.
Se cuestiona el argumento económico de Sturzenegger sobre inversiones, calificándolo de frívolo y sin contexto. Se enfatiza la importancia de la "inviolabilidad de la propiedad privada" y se advierte sobre la necesidad de leer la letra chica de las leyes.