Se critica la posibilidad de que extranjeros compren tierras en Argentina, especialmente si provienen de países con los que existen conflictos. Se menciona la existencia de inmigración de "segunda" y se debate si un Estado debe planificar quién compra sus tierras.
Se argumenta que la ley actual no impide que testaferros de países con conflictos militares manifiestos, como Irán o Gran Bretaña, adquieran tierras. Se señala que esta ley estaría siendo impulsada por "comisionistas de los británicos" y familias con intereses históricos en la venta del país.