La decisión de Abelardo de la Espriella de realizar su asunción presidencial en Cali busca descentralizar el poder y acercar la gestión a las regiones. Sin embargo, la ciudad se encuentra dividida, con un 60% de los votantes que apoyaron a Iván Cepeda en elecciones anteriores.
Los controles de seguridad implementados para el evento dificultan el tráfico en la ciudad, generando malestar entre los ciudadanos. La tensión política y la división social son palpables en torno a la ceremonia.