Un estudio revela que solo el 32% de la población desea seguir en la misma dirección política, mientras que un 50% prefiere un cambio de rumbo. El 14% restante anhela volver al pasado.
Esta demanda de cambio representa una oportunidad tanto para el actual gobierno como para otras fuerzas políticas. El peronismo, al no lograr desprenderse de su anclaje en el pasado, no capitaliza este anhelo de futuro.
La clave electoral residirá en quién logre interpretar y satisfacer la demanda mayoritaria de un cambio, sin necesariamente implicar un regreso a lo anterior.