La falta de voluntades políticas impidió avanzar con la ley de tierras, a pesar de su importancia para la agenda del poder ejecutivo. Se compara la situación actual con el contexto del Mundial, donde la atención se desvió de los problemas económicos y sociales.
Se señala que, tras el Mundial, la realidad económica y la necesidad de tratar las reformas necesarias volvieron a primer plano, evidenciando la urgencia de abordar estos temas.