La tradicional fiesta de San Cayetano se ve afectada por la situación económica, con una menor afluencia de fieles y un aumento en los costos de traslado.
A pesar de la importancia religiosa del día, la cantidad de personas que se acercan al santuario es considerablemente menor en comparación con años anteriores. La señora, una fiel que asiste desde hace 35 años, mencionó que la fe y la esperanza de trabajo la impulsan a seguir viniendo, pero reconoció que el costo del viaje se ha vuelto un factor determinante.
Se estima que medio millón de personas pasan por el santuario desde la medianoche hasta el cierre, lo que justifica el gran operativo de seguridad. Sin embargo, la disminución en la afluencia de fieles es un termómetro de la crisis económica que atraviesa el país, afectando incluso las manifestaciones de fe.
La situación económica también se refleja en la preocupación por la ley del fuego y la venta de tierras a extranjeros, temas que se suman al descontento generalizado hacia el gobierno. La gente, según Pollo Sobrero, empieza a tomar protagonismo ante la percepción de que el gobierno no defiende los intereses del país.