Se critica el desfasaje entre los elevados sueldos de diputados y senadores y su aparente falta de dedicación al estudio de las leyes, como demuestra la dificultad para leer y comprender proyectos de gran envergadura.
Se cuestiona la desconexión de los legisladores con la realidad del país y la falta de compromiso con sus responsabilidades, sugiriendo que deberían dedicar más tiempo al análisis de las normativas.