Se observa que un pequeño grupo de revoltosos, apenas diez personas, son los que generan los disturbios, rompiendo veredas y arrojando objetos.
Se evidencia que estos manifestantes "traen todo preparado", incluyendo merchandise como banderas, lo que sugiere una organización previa y no una manifestación espontánea.
Se critica la hipocresía de la "gente pacífica" que luego justifica la violencia, cuando en realidad se trata de agitadores con un plan predeterminado.