Se plantea la duda sobre cómo Facundo Moyano financia un departamento de alta gama, sugiriendo un posible caso de evasión o ilusión impositiva que merecería ser investigado.
Se compara esta situación con la agilidad del sistema para embargar cuentas por deudas de monotributo, mientras que el origen de los fondos de Moyano permanece en la incertidumbre.