Se genera preocupación porque el presidente Javier Milei no ha recibido a los obispos argentinos desde marzo de 2024, a pesar de la próxima visita del Papa Francisco. La única vez que el presidente los recibió fue en esa fecha, cuando Monseñor Ojeda estaba al frente de la Conferencia Episcopal y se le expresaron las preocupaciones sociales del país.
A pesar de la supuesta buena relación entre el gobierno y la Iglesia, se señala la falta de encuentros posteriores con los obispos. Se menciona que la coordinación de agendas podría ser un factor, pero se insiste en la importancia de estos encuentros, especialmente en el contexto de la visita papal, para abordar la realidad social argentina.