Manifestantes expresan su rechazo al gobierno, al que acusan de "habilitar el saqueo" en áreas como educación pública, privatización de empresas y entrega al capital.
Consideran que está en juego la vida, el futuro de los jóvenes y la posibilidad de tener un espacio propio, defendiendo la soberanía del país ante un "presidente cipallo arrastrado".