Se expresan vergüenza y preocupación por las declaraciones del presidente, considerándolas irrespetuosas y vulgares, más allá de sus ideas políticas. Se critica la falta de compostura y la forma en que se dirige a la gente, a pesar de que esto pueda haberle llevado a la presidencia.
Se reflexiona sobre la importancia de las formas y los modos en la comunicación, incluso cuando hay desacuerdo. Se menciona que el presidente habla de "terroristas disfrazados de estudiantes" y se teme que los artistas puedan ser incluidos en esa categorización.