El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, conocido como 'El Tigre', asumió su cargo en Cali, una ciudad políticamente hostil para él debido a su orientación política. Más de 11.000 efectivos policiales y militares fueron desplegados en la región para garantizar la seguridad durante la ceremonia.
La asunción presidencial se realizó en la Universidad de Cali, rompiendo con la tradición de hacerlo en Bogotá. Esta decisión se enmarca en la promesa de Espriella de descentralizar el gobierno y otorgar mayor poder a las ciudades colombianas, buscando alejarse del centralismo bogotano.
Espriella, abogado millonario y aliado de Donald Trump, enfrenta el desafío de pacificar un país marcado por la presencia de grupos armados y el narcotráfico. Su gobierno promete mano dura contra el crimen organizado y las bandas de narcotraficantes, buscando dar un mensaje de firmeza a los grupos ilegales.
A diferencia de su predecesor, Gustavo Petro, Espriella busca fortalecer la seguridad y el control territorial, un tema central en su campaña electoral. La ceremonia de asunción, inusual por realizarse fuera de la capital, está cargada de simbolismo y gestos políticos.