Se analiza la estrategia del kirchnerismo y de Axel Kicillof respecto a la violencia en las marchas, sugiriendo que buscan provocar incidentes para luego culpar al gobierno.
Se menciona que la policía intervino ante provocaciones como el lanzamiento de botellas y la vandalización de comercios y patrulleros, y que Kicillof se mantuvo en silencio ante estos hechos. Se especula que el kirchnerismo podría beneficiarse políticamente de esta situación, mostrando entusiasmo ante la movilización en las calles.