Se reflexiona sobre la enfermedad antidemocrática que persiste en Argentina, evidenciada por la recurrencia de ciclos de crisis y recaídas. Se menciona la tentación de discursos populistas y la seducción del público por estas ideas.
Se cuestiona la reciente jugada de Milei sobre las tierras, sugiriendo que podría ser una táctica para desviar la atención de temas económicos críticos como la inflación, el comercio y la construcción. Se advierte que el malestar social puede explotar por diversos frentes si no se aborda adecuadamente.