Se cuestionó por qué no se aumentan las penas para quienes provocan incendios por imprudencia o descuido.
Se señaló que la pena actual (de un mes a un año) es muy baja y no disuade a los infractores.
Se planteó la necesidad de instrumentar un proyecto de ley para endurecer las sanciones y prevenir futuros incendios.