Se discute la voluntad de competir en la carrera política y la importancia de la "batalla cultural" por la soberanía, más allá de lo económico o legislativo. Se señala la desconexión entre el discurso del gobierno y las preocupaciones de la sociedad.
La Iglesia, con la próxima visita del Papa, está marcando una postura clara ante la situación social, lo que podría influir en el panorama político. Se menciona la necesidad de ajustar la percepción del gobierno sobre la realidad social.